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lunes, 13 de diciembre de 2010

Desastres íntimos

Nos reunimos los fines de semana,antes del domingo,estúpido domingo,el día más triste y pesaroso.El domingo es un día clausurado:la realidad está ahí,sin esperanza,sin adornos,es decir,sin arte.A lo sumo,se puede dormir un rato más,entre el ruido de la ducha del vecino,del ascensor cargado de niños(los niños están sueltos los domingos,y nadie sabe que puede ocurrir con tanta explosión de hormonas)o del teléfono,que siempre suena para anunciar la visita ritual de los suegros,un aniversario olvidado o la enfermedad de la tía abuela que,entre otras cosas,ya tiene ochenta años.El peso de la realidad,eso es el domingo:cuando uno tiene la irremediable comprobación de que el apartamento es pequeño para cuatro personas,de que la falta de espacio crea hostilidad (o la manifiesta),de que se puede comer paella o cordero al horno,de que si se va al cine con el marido una se siente sola...


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